miércoles, 25 de marzo de 2020

Orientaciones para enfrentar los días de confinamiento


Nos enfrentamos a una situación inédita en las sociedades occidentales donde la libertad individual es una de nuestras señas de identidad. Ahora, desde los poderes públicos, nos piden que restrinjamos al máximo posible nuestra movilidad para evitar la propagación de la pandemia del coronavirus y que la curva de contagio sea lo más plana posible para evitar el temido desbordamiento de nuestro sistema sanitario y aminorar al máximo el número de muertes producidas por este virus.

Nos espera durante este mes, que por lo menos va a durar el tiempo de confinamiento, muchas horas en casa, mucha convivencia con nuestras familias y la ruptura con nuestros hábitos de ocio, deporte y socialización. Todo un reto a nivel psicológico que debemos enfrentar con las mayores garantías posibles.
A continuación os indico algunas pautas básicas que nos ayudarán a pasar lo mejor posible estos días y sobre todo a recuperar nuestra actividad normal cuando pase esta "cuarentena".

No modificar mucho nuestro hábitos de sueño

Sería importante modificar lo menos posible los hábitos de sueño. Sobre todo los niños en edad escolar. Dentro de una flexibilidad que nos va a dar el que no tengan que ir al colegio al día siguiente, sería adecuado no alterar las horas de acostarse y levantarse de los más pequeños.
Con respecto a los adultos, lo mismo.

Mantener un cierta actividad física

Uno de los hábitos más saludables psicológicamente es la actividad física. Y cuando hablamos de actividad física no nos referimos a deportes de gran intensidad, sino simplemente a dar un paseo al aire libre. Ahora este simple acto estará restringido para evitar la propagación de la pandemia y tendremos que ser imaginativos para evitar un excesivo sedentarismo y las consecuencias negativas tanto físicas como psicológicas de este "parón".
Alternativas como hacer ejercicios en una habitación tipo "aeróbic" o tablas de ejercicios utilizando los distintos grupos musculares del cuerpo puede ser una opción. En internet hay multitud de opciones que se pueden adaptar a nuestras necesidades.
Y por otra parte, hacer pequeños paseos por la casa también
puede ser otra opción. Hacer un circuito por las distintas habitaciones no es dar "la vuelta de los puentes", pero mejor eso que no hacer nada.

Combinar el uso de pantallas (televisión/móviles/tablets) con otras tareas

Las últimas investigaciones nos indican que el excesivo uso de tecnologías, especialmente en los más pequeños, no es saludable. Entre otras cosas porque los ritmos que se desarrollan en los juegos, series de TV, etc., son excesivamente rápidos y sobreestimulan nuestro cerebro, convirtiendo en aburrido todo lo que no esté dentro del mundo digital.
Por lo tanto tendremos que combinar la utilización de las pantallas, con otras actividades de pintura, lectura, juegos de mesa, etc.

Evitar la sobreinformación al coronavirus

Existe el peligro de engancharnos a todas las noticias que nos están bombardeando con la pandemia del coronavirus y, en algunos casos, entrar en un estado de neurosis obsesiva e hipocondríaca con este asunto.
Debemos estar informados. Dirigirnos a fuentes fiables. Pero evitar la sobreinformación que nos va a hacer entrar en estados de pánico y desasosiego que no nos van a ayudar en nada a pasar esta "cua-rentena". Con ver el telediario 1 o 2 veces al día es suficiente. Debemos evitar el bombardeo continuo de noticias que a todas horas nos están ofreciendo sobre este tema.

Dar sentido al sacrificio

En las sociedades consumistas, individualistas e hipercompetitivas, que el actual sistema económico está generando, el valor de lo común y lo público está menospreciado e infravalorado. Sin embargo nos encontramos ahora mismo ante un problema que no podemos solucionar individualmente. La solución será colectiva o no será. Y aquí es donde debemos entender que nuestro no salir o salir lo menos posible implica salvar vidas o por el contrario condenar a personas a morir. No ya nosotros que podemos contraer la enfermedad y superarla. Si no a otros que podamos contagiar y que por su vulnerabilidad no superen la infección del coronavirus.
El entender que nuestro sacrificio, y el del resto de la comunidad, salva vidas hará mucho más llevadera nuestra reclusión.

Mantente socializado

El confinamiento lleva asociado la pérdida de contacto social con nuestros hijos mayores, nuestros nietos, la familia en general y con nuestros amigos. Y aunque la necesidad de contacto social varía mucho de unas personas a otras siempre es necesario, como animal social que somos, un cierto grado de relación con nuestra gente.
Por lo tanto ahora es el momento de tirar de teléfono, de Skipe, de Whatsapp y de las innumerables posibilidades que actualmente las nuevas tecnologías nos brindan para relacionarnos con las personas que habitualmente nos relacionábamos antes y que ahora no podemos hacerlo. Puede resultar paradójico pero quizás ahora sea el momento de llamar a ese familiar con el que hace tiempo no hablamos o de recuperar viejas amistades que nuestro frenético día a día hace que no pensemos en ello.

Tareas pendientes

Otra buena excusa para mantenernos ocupados durante estos días de confinamiento puede ser el hacer un listado de tareas pendientes en casa que nunca realizamos. Ya sea desde pequeñas reparaciones, a limpiezas de la casa, poner en orden nuestros papeles, archivos, etc. Pero sobre todo lo que nos va a permitir estos días es tener tiempo para nosotros. Para leer ese libro que tenemos pendiente, para prestar más atención a nuestra familia. Debemos pensar que tarde o temprano este periodo pasará y luego nos reprocharemos todo lo que podríamos haber hecho y no hicimos. ¡No pierdas el tiempo y aprovéchalo!

Normalizar la situación

Especialmente si tenemos niños pequeños viviendo con nosotros es importante no expresar nuestra angustia o desesperación ante la situación. Ellos aprenden o se comportan como nosotros lo hacemos. Y ven o no importante la situación según la vivamos nosotros. Si nos comportamos con normalidad, explicando el porqué de nuestro confinamiento y transmitiendo normalidad y tranquilidad ellos estarán tranquilos y aceptarán la situación. Sin embargo si trasmitimos desosiego e indignación ellos estarán nerviosos y se frustrarán ante el largo confinamiento que vamos a vivir.

Combatir los pensamientos irracionales

No todo es psicológico. Muchas personas van a tener problemas de salud y económicos reales. Familiares cercanos que van a enfermar. Empresas que no van a aguantar esta situación. Trabajadores que se van a ir al paro. Autónomos que lo van a tener muy difícil. Sin embargo de nada sirve desesperarse o ponerse en lo peor porque lo único que no sabemos es lo que va a pasar en el futuro.
Un pensamiento irracional se define básicamente por ponernos en la peor situación que nos puede pasar y creer firmemente que eso va a pasar y que va a ser terrible e insoportable. Sin embargo la lógica y el sentido común nos dicen que las cosas no tienen que ir necesariamente hacia lo peor y si al final eso sucede muchas veces tenemos los recursos y las estrategias para poder soportar y mejorar las dificultades (inevitables) que la vida nos va poniendo en su camino. “Nada es tan terrible” nos diría el mediático psicólogo catalán Rafael Santandreu.
En general de nada nos sirve ponernos más neuróticos de lo necesario. Echemos la vista larga al horizonte e iremos enfrentando las dificultades según nos vayan viniendo.



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